35730660-1 Alas de agua: Capítulo 4 (Parte III)

14 de febrero de 2013

Capítulo 4 (Parte III)

Sam

Aparto la mirada de Elisa y miro a los demás. Están muy sorprendidos. ¡Diablos, he perdido mi pose! Suspiro, miro con odio a Elisa y me marcho con paso calmado hacia el pasillo. ¡Será posible! ¿Porque no puedo calmarme? Bueno, no importa. Me disculpare, como buen caballero que soy.
-Lo siento. Me he pasado.
-No importa, yo también. -me dice con ojos tristes. 
Después de que se acabaran las clases de la mañana, llegó el recreo. Estoy algo cabreado por no haberme podido controlar en clase, así que me siento al lado de la pista de fútbol a esperar que vengan a buscarme para jugar un partido. 
-Hola, tío. -me dice Héctor salido de la nada. A veces me da unos sustos, apareciendo de repente a mis espaldas.- ¿Te hacen unas canastas? No hay nadie en la pista. -¡Hay que ver como me conoce! Sabe perfectamente que cuando tengo problemas me cuesta contarlo así como así y que... ¡me encanta el baloncesto! 
Estoy en la linea de medio campo con la pelota y él un poco más cerca de la canasta. Boto, boto y boto. Sonrío. Corro, corro y corro. Le miro. Boto, boto y boto. Hago como que voy a tirar a canasta y el salta. Le esquivo con facilidad mientras él está en el aire. Corro, corro y corro. Boto, boto y boto. Tiro y... encesto a la primera. Recojo la pelota y sigo botando. Esquivo a mi amigo y encesto de nuevo. Realmente estoy de buen humor, me olvidado por completo de lo que me molestaba. Tiro de nuevo a canasta y recojo la pelota. Sostengo la pelota con un brazo y me paso la mano por el pelo. Miro a mi alrededor. Todo el colegio me mira y Héctor sonríe al saber que me ha animado. Ellas sonríen sonrojadas por mi aspecto descuidado y mi pelo revuelto y ellos asienten sorprendidos, como siempre, por mi juego perfecto.
-¿Estas mejor? -me susurra mi amigo.
-Perfectamente. Gracias, Héctor. -le contesto muy alegre. Veo a Cooper entre la multitud que me mira desafiante- Luego te cuento. Vaya, vaya, Cooper. ¿No tuviste bastante ayer? ¿Quieres jugar de nuevo, eh?
-¡Tse! Supongo que no puedo decirte que no. Pasa la pelota que te enseñaré de una vez por todas quien es el mejor. -sonrío divertido. 
Hoy estoy de buen humor así que no le humillaré demasiado. Ja, ja, ja. Le paso la pelota pero por una décima de segundo me distraigo y la pelota acaba chocando con una chica sentada en un banco. 
Corro para recuperar la pelota. 
En el banco están sentadas Elisa en una punta y Lucy en otra. 
¡Por favor, que le haya dado a Lucy! 
Me acerco más, parece que solo he tirado el almuerzo de Lucy al suelo. Recojo la pelota que ha quedado detrás del banco y me voy para poder empezar el partido.
-¡Un momento! -grita una voz detrás mío. 
Esa voz... es ella. 
Todo el colegio esta pendiente de mi, me giro poco a poco. 
¡Oh, oh! 
Me fijo en sus ojos, de nuevo llenos de fuego y furia. 
Me fijo en sus manos, de nuevo forma de puños. 
Me fijo en sus labios, de nuevo fruncidos. 
Dientes apretados, cejas alzadas. 
¡Mierda! 
La he cagado, otra vez. 
Suspiro. 
Allá vamos, tampoco esta tan mal. 
Tampoco me importa discutir con ella, es bien divertido. ¿Divertido, pensarás? Puedes llamarme idiota o sádico, pero merece la pena arriesgarse a ser visual y verbalmente descuartizado solo por ver sus salvajes ojos al cabrearse conmigo y su cálida sonrisa al perdonarme más tarde. 3, 2, 1 y...
-¡Tú!