35730660-1 Alas de agua: Capítulo 4 (Parte I)

17 de enero de 2013

Capítulo 4 (Parte I)

Sam

No puedo dormir. Me giro a la derecha, cierro los ojos de nuevo. Los abro y me giro hacia la izquierda. Cansado de tanta vuelta miro mi reloj de muñeca de color negro. Son las 2:18 de la mañana y todavía no he pegado ojo.
 ¡¿Porque no me me había pasado por la cabeza llamar a la puerta?! Si, lo admito, no podía dormir por su culpa. Demasiadas emociones en un día, supongo. Primero me ataca, luego me llora, luego discutimos, luego me llora, luego la “aventura” del lago y el camino a casa. Y la gota de colma el vaso: la ducha. Como no podía dormir me puse a recordarlo. Estaba en mi cuarto, donde me había refugiado después que la chica me dijera aquellas palabras. No podía permitir perder mi pose delante de ella. Como estaba mojado por la lluvia me fui a duchar, entre en el vestidor me desvestí, me puse la toalla alrededor y entre en el lavabo. Y la vi.
-Mmmm... que calentita esta el agua -decía ella en un susurro. Tenia la cabeza sobre los brazos y estos estaban apoyados sobre el borde de la bañera. El agua le llegaba hasta los hombros. No podía hablar, no podía moverme, solo mirar. Mire sus ojos que se habían dado cuenta de mi presencia, mire sus labios que amenazaban con empezar hablar y cuando estaba por mirar lo más interesante (soy un hombre y tengo mis ¨instintos naturales¨, como comprenderéis)...- ¡Serás cacho guarro! -me grita mientras se pone con rapidez la toalla y me tira el jabón que yo, por los pelos, logro esquivar.- ¡Me estabas mirando! ¡So pervertido, subnormal, idiota!
-Yo creía que... que estabas hablando con mi abuelo y... ¡un momento! -grito de repente mientras esquivaba los objetos que me lanzaba sin parar.- ¡Yo solo me venia duchar, tonta! Eres tu la que no... no ha cerrado la... puerta. -mi mirada, sin yo quererlo, volvía a desviarse hacia eso... era peligroso, iba a perder mi pose.- ¡Joder! ¡Mira me voy, cuando acabes me avisas! Pero que conste que me voy porque me da la gana. ¿Entendido?
-Que si, que si... ¡Pero vete de una vez, pervertido! -cerré la puerta y me fui a calmarme al comedor. 
Para distraerme hable con mi abuelo que, obviamente, me reprochó que estuviera en el comedor semidesnudo. Me dio el uniforme de Elisa para que se lo diera más tarde y me dijo que se iba a leer a la sala de estar. Cogí el paquete y lo deje en mi cuarto, cuando volví a bajar me encontré a Elisa en el comedor que me dijo que ya podía utilizar el baño. Y en contra de mi voluntad, volví a fijarme en ella. Llevaba un camisón de tirantes de color naranja pastel con pequeños adornos y dibujos de flores y el pelo recogido en una trenza. Me escapo rápidamente hacia el baño donde, por fin me puedo duchar. 
Miro de nuevo el reloj, son las 2:26. Me pongo a pensar sobre el porque no puedo evitar mirarla, me pongo nervioso cuando me mira ella a mi y no soy capaz de olvidarlo.¡Ya sé! Seguro que será cosa de las hormonas o algo parecido. Seguro que mañana se me pasa. Pues venga, a dormir. Mañana tengo que levantarme a las 7:15 para ir a clase. Y, después de tanto rato intentandolo, me duermo.
Estoy en un estadio lleno de gente, me aclaman, me gritan, me adoran. Mi equipo y yo marcamos un gol tras otro y todos gritan... 
¡Pipipipi... pipipipi...pipipipi! 
Abro los ojos cabreado con el despertador y lo estampo contra la pared. Silencio. Solo cerraré los ojos un poquito, solo cinco minutos. De nuevo estoy en el estadio, hemos ganado. El entrenador, un hombre mayor, se sube al podio con el resto del equipo.